La mayor parte de la gente tiene el preconcepto de que la
inversión en activos financieros que no sea un plazo fijo o inmuebles es
una apuesta, especulación o una “timba”, o sea, que se asemeja a ir a
jugar al casino.
El razonamiento es simple y válido: dado que todas las decisiones de inversión se deben tomar en un contexto incierto, la diferencia entre invertir o apostar se reduce sensiblemente, o bien piensan que es lo mismo. Si nadie tiene el diario de mañana, que tiene de distinto entre invertir en la acción de Petrobras (PBR) que tendrá resultados
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