Llegué en bicicleta, hace tiempo que
no la usaba, caché que me faltaba el aire y estaba un poco mareado, me costaba
fijar la vista, por lo que seguramente parecía loco-desorientado, y casi boto
una silla. Francisca me ayudó a asegurar mi bici a un árbol, más bien me mostró
el árbol y me dio confianza para usarlo. Ella es la menor de la familia Cascanueces
(así llamaremos a los dueños de la cafetería Cascanueces), adolescente y
atractiva, con su tranquilidad y actitud descomprometida hace pensar que no te
está pescando nada.
Para hablar con propiedad sobre la
cafetería Cascanueces,
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