Nunca fui amigo de Gustavo Cerati. Mi entorno personal siempre tuvo su presencia cerca (estaba a un grado de separación por varios lados), pero nunca me animé a forzar la manera de ser su amigo. Quizás por pudor, tal vez por quedado, muy probablemente por imbécil. Hoy que las cosas están grises, cuando practicamente todo está perdido, esa posibilidad da vueltas en mi cabeza, penándome.
Pero, como suele pasar, la vida se encargó de ser menos pudorosa que yo y confirmó que está más viva que uno. Y me puso en varias situaciones especiales que hoy recuerdo con un cariño
... Leer más