Anterior a la crisis global, las empresas operaban en un entorno caracterizado por volúmenes de venta y niveles de rentabilidad "cómodos", por llamarlo de alguna manera, que permitían convivir con una serie de situaciones, tensiones, insuficiencias, inconsistencias, que en el fluir de las actividades y el crecimiento no eran relevantes.
Situaciones como problemas para manejar gente, diseños que no respondían a lo que se quería resolver, acciones que reflejaban un estilo burocrático de trabajar, flujos de trabajo centrados principalmente en las preocupaciones de la empresa, coordinación deficiente entre áreas y entre ejecutivos encargados de diferentes funciones en la cadena de
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