Dicen que la paja está desprestigiada, y aparentemente es cierto... cuando se habla de ella, la mayoría de las personas murmuran, agachan la cabeza, evaden decir su nombre, y nadie reconocería en público que la practica.
Si bien en la antiguedad era cosa reconocida y bastante común, unos pocos siglos bastó para cargarla de negatividad, avergonzarnos de disfrutarla y en convertirla en un signo ominoso de infantil morbosidad (culpa de Freud!!)
Ya el nombre en sí es como bastante feo "masturbar" (del latín
manus turbare... seguro que se refería a un hombre) u "onanismo" (que más bien era un interruptus)
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