Maldita incertidumbre, eso es lo que me mata. El ascensor de mi
edificio está pasando por un agónico proceso de mantención "al peo"
hasta nuevo aviso, así es que, además de funcionar sólo un par de horas
al día, nunca se sabe con certeza si el vil pedazo de maquinaria estará
efectivamente funcionando en sus supuestos horarios.
Igual se
agradecen los pocos kilitos perdidos a punta de tanto subir escaleras,
pero a veces es sencillamente
too much. Ayer, por ejemplo, que me tocó
escalar a mi hogar con el
pedazo de maleta después de llegar de
Calama, y luego reiterar
... Leer más