"En esos días yo iba pasando por la calle y que me asomo a una librería y veo un tomo grueso y alto, con letras enormes como de Biblia, que me llamó tanto la atención que me puse a mirar por la vitrina y ahí mirando, mirando esas líneas me di cuenta que era un tesoro aquello, pero lo más precioso fue que yo no entendí nada (ríe). Y te digo que no entendí nada con las entendederas lógicas de la edad; con las entendederas de la exactitud que uno cree que son las verdaderas entendederas. No percibía entonces que
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