En mi mundo ideal tú no existes.
He ofrecido mi corazón para quien quiera destruirlo. Nadie aceptó la oferta y es entendible: no se obtiene nada a cambio.
Sueños de la vida y la puta que los parió.
Los fracasos también son de cartón.
Siento que mi historia es ridícula, no me dan ganas de contarle nada a nadie.
Todos ellos se juntaron a almorzar y a reírse de todos nosotros. Lo pasaron bien, que es lo peor.
Renuncio demasiado rápido a las tristezas eternas, me dan miedo.
Ser feliz aún siendo completamente infeliz (abrazar las penas, blabla) es algo
... Leer más