Las disfunciones sexuales se pueden definir operacionalmente como problemas recurrentes y persistentes, presentes en una o más fases del ciclo de la respuesta sexual humana y que ocasionan sensación de malestar o sufrimiento. Generalmente se delimitan evaluando promedios estadísticos y tomando en cuenta su efecto sobre la persona afectada y sobre la relación de pareja.
Tradicionalmente la respuesta sexual humana ha sido dividida, con fines prácticos, en fases. Masters y Johnson delimitaron cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. No obstante, el modelo más usado hoy en día es el trifásico de
Helen S. Kaplan: deseo, excitación y orgasmo. El
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