Nuestro patrimonio arquitectónico, cívico y religioso, también ha
sumado dolores y dificulta ponerse de pie. He sido testigo de cómo aquellos
referentes urbanos, al encontrarse muchos de ellos derrumbados, golpean fuertemente
a su comunidad. Las plazas se han convertido en templos sagrados de
solidaridad, de comunión, de plegarias. Es ahí donde se celebran misas,
funerales, bautizos, donde se duerme, se come, porque la vida continua.
Pero lloverá.
Urgencia. Esa palabra una y otra vez. Porque es evidente ese
tiempo que ya va en contra, que ya no dejó margen alguno. ¿cómo ir mas rápido
que las lluvias que ya comienzan
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