Cuando pienso cómo me sentía cuando viajé en tren desde
Livingstone a
Lusaka, recuerdo que todo me parecía nuevo y exótico: viajábamos en una cabina sólo con mujeres embarazadas o con niños y los guardias. El dilema era que no nos querían dejar solos en otra cabina porque éramos
Mzungus, en otras palabras, blancos. Y si eres Mzungu, tienes dinero. Y si tienes dinero, eres una presa apetecible para los ladrones y vendedores o simplemente curiosos que te conversan porque eres "nuevo" entre ellos. Eres blanco.
Sin embargo, cuando viajas en tren desde
Kapiri Mposhi (a unos kilómetros de Lusaka)
... Leer más