Patricio Herman, La Nación
El sacerdote Felipe Berríos en una columna en la revista El Sábado de
El Mercurio dijo: “Sin embargo, la infraestructura del país, sus casas y
edificios soportaron bien el embate. La mayoría de las viviendas que
sucumbieron eran construcciones viejas no antisísmicas y muchas de
adobe” (sic), en referencia a los efectos del terremoto. Estas
expresiones en resguardo de la industria constructora las creemos
absurdas, denotan desconocimiento de lo que sucedió el 27 de febrero. No
merecen mayores comentarios, porque provienen de un personaje mediático
que había amparado el depredador proyecto de HidroAysén.
El drama de
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