Leía una novela. Hacia el final, el hombre sabía que en algunas horas
se acabaría su existencia tal como la conocía. No era la muerte sino
todo lo contrario, la inmortalidad, pero en un mundo y de un modo
completamente diferente a sus 35 años vividos hasta el momento.
Cuando ya sabe que le quedan menos de 24 horas, decide comprarse una
camisa y un pantalón de vestir, una corbata y un impermeable. También
piensa en ir a cortase el pelo.
Finalmente, la novela se acaba, con un desagradable final abierto.
Nunca me han gustado los finales abiertos, es como
... Leer más