Rancagua está herida, su rostro
muestra las marcas de la tragedia, pero —como versa su lema—
busca renacer “de sus cenizas, porque su patriotismo la inmortalizó”.
Rancagua
se enorgullecía —y a los turistas les llamaba la atención— de la
construcción en adobe de gran parte de las casas del llamado damero
central, el sector comprendido por las calles Millán, Alameda, Freire y
San Martín.
El
rostro de la ciudad ha cambiado. En cada cuadra, pueden apreciarse los
montones del noble adobe —que resistió por años crudos inviernos y
varios temblores—, que muestran los interminables minutos que se
vivieron en la
... Leer más