Morena que me encandilas con tu risa zalamera, risa que penetra el alma y que de ardores me llena. Si por milagro fantástico lograse tenerte cerca, me perdería en tus labios; en tu seno, entre tus piernas. Y ya loco, perdería, sin remediar, la cabeza; mas es larga la distancia… Al menos, que sueñe deja. Que, soñando, tal vez logre ir con mi mente a tu tierra; y, una vez allí llegada, pueda alcanzar mis quimeras.... Leer más