José Rodriguez Elizondo, La Tercera
Raúl Castro cumplió ayer el equivalente a medio período presidencial
chileno. Durante ese lapso mantuvo incólume la estructura de esa
empresa semisecular y de conservación total, conocida -vaya paradoja-
como Revolución Cubana. Tamaño éxito es un bofetón para
quienes lo soñaron como el líder pragmático de la coyuntura. Uno que
supo esperar décadas, para iniciar la transición hacia la democracia;
el que comenzó por la comunicación social restrictivamente liberada;
quien, para ese efecto, abrió a los cubanos el mundo de los celulares,
computadores personales e internet (previo pago en dólares, negros o
no); de yapa,
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