Lluis Foix, La Vanguardia
Hay carreras que no se aprenden. Ni siquiera se preparan. Cuando se
llega al pináculo de una profesión suele ser porque se ha trabajado en
la dirección correcta pero también porque no se encontró a nadie mejor
preparado para ocupar un cargo.La suerte cuenta.
Napoleón
preguntaba antes de nombrar a un general si tenía suerte. La carrera de
un político siempre es fruto de circunstancias inesperadas.
De Gaulle fue valiente cuando casi toda Francia era cobarde. Y los vientos soplaron a su favor.
Adolfo Suárez fue presidente por carambola y por la intuitiva decisión del Rey.
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