Hector Soto, La Tercera
Es posible que no se haya escrito lo suficiente y con la debida
vehemencia del daño que la imaginación le ha hecho al cine. Cada vez
que alguien anuncia que un realizador liberó su creatividad o echó a
volar su imaginación, Dios nos libre, lo que uno debiera hacer es pedir
la cuenta y mandarse cambiar. Las probabilidades de que de ahí salga un
mamarracho son altísimas. Es cosa de ver la actual cartelera, con todo
lo limitada que es. Se dirá que esta oferta es poco representativa.
Pero hay razones para afirmar que quizás es
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