La cena ideal sería cocinando uno mismo, luego de un paseo viendo la
puesta de sol, como preludio de lo que ha de venir...
Ese fin de semana te llevaría a un lugar tranquilo y alejado del
mundanal ruido para que olvidaras tus preocupaciones cotidianas y te
concentraras en disfrutar
los momentos, probablemente un paraje
acogedor con playa, bosque o ambos.
Caminaríamos por la arena tomados de la mano como embobados posando
para una postal, pero pensando en lo bien que se está aquí en
comparación con lo que nos toca vivir a diario, y agradecidos el uno
del otro
... Leer más