Alfredo Villalba, El Tiempo
Si hay una palabra desagradable y antipática es "impuestos": desde
todos los ángulos que se le interprete. Su etimología es del latín,
'imposĭtus', imponer: imposición. Imaginémonos, ahora, "imponerle" al
ciudadano para sacarle dinero y darlo como tributo a un Estado,
conociendo los habitantes qué clase de Estado nos rige. Nos la doran
con una más dúctil: "Contribuyente", ya no impositiva sino
contributiva. "Contribuir": Dar o pagar la cuota que le cabe por un
impuesto. Pues bien. El término "contribuyente" viene del vocablo
contribuir, expresión que a la vez viene del término latino
'contribuĕre'.Sabiendo al dedillo que
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