Carlos Peña, El Mercurio
http://bit.ly/5juCxK
Pudo ser sublime.
Si la noche del 13 de diciembre -la de la primera vuelta- los partidos
hubieran declarado su voluntad de cambio y, luego de oírlos, Frei,
sirviéndose de esa leve épica que tiene la derrota, hubiera elaborado
una narrativa a la altura de las expectativas de la gente, las cosas
habrían sido distintas.
Los malos resultados se habrían encarado con racionalidad y ascetismo emocional. En una palabra, con dignidad.
Pero resultó ridículo.
¿De qué otra manera se podría calificar la renuncia de Gómez y de Auth
encaminada a obtener el apoyo de Enríquez-Ominami?
... Leer más