Ante todo, no tengas miedo ni te preocupes demasiado…
Imprégnate de la paz que sabes que tienes, ásete a ella y ve confiado en esta
humeante sensación de ir fluyendo —no luchando ni resistiendo— con la vida y
sus propósitos más esenciales.
Cascadas de Espíritu fluyen a través de la integridad de tu
ser, en todos tus planos y dimensiones. Cada molécula sabe dónde ir, y todo se
ajusta y manifiesta de la mejor manera. Es como un inevitable proceso de
ordenamiento, de decantación armónica hacia un destino que se desconoce, que se
crea en el proceso, pero que se
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