Este es uno de los primeros lugares donde disfrute “eso que
en provincia no hay”
La primera vez que llegué al Lomits fue por recomendación de
mi amigo Jorge Paredes en mi primer semestre de patacheo capitalino. Una
hamburguesa y una cerveza fueron el menú. Después era lugar obligado para
reuniones, hacerse el lindo y salir a comer con mi Madre cuando venía de
visita.
Cuando me fui de Santiago la primera vez, me quedé con ese
sabor amargo de no poder encontrar el sabor de Lomits en ninguna ciudad por las
que me movía. Y una vez de vuelta,
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