Ay, las cosas que nos suceden por ser tan chanchos para comer
helado. Es que hoy volvíamos de San Pedro con el Gordo, adonde nos toca
viajar de vez en vez por temas del boliche, y a ambos nos brotaban
chicharrones de los poros a eso de las 4pm, bajo el despiadado "cara'e
gallo" del Atacama. Luego allí, cruzando mi bello pero implacable
desierto y, ya acercándonos a Antofa, junto a un recóndito cruce
ferroviario en el vórtice mismo donde van a caer todos jotes asados...
¡lo vimos! Vimos a don Pablo, el "heladero del desierto".
Es
que podrán estar
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