Por la Gordis
Mi marido es un hombre amable, bondadoso, culto e inteligente como me gustan los hombres, lo amo enormemente, pero tiene un gran defecto que rompe toda nuestra armonía, es un cachurero empedernido.
Hijo único, heredó cuanto mueble, libro, adorno y utensilio hay de los padres, en casa cada objeto está cargado sentimentalmente, cada cosa tiene un simbolismo. Y si no lo tiene entonces ese objeto de todas maneras es necesario, ya que puede servir más adelante, o se puede reparar (obviamente nunca se repara).
La vida moderna nos ha obligado, sobretodo a los Santiaguinos, a vivir
... Leer más