A
menos que seas heredero de una gran fortuna, que ésta te haya alcanzado merced
a un acierto en un juego de azar, o que hayas decidido vivir de la solidaridad
y recoger en tu camino lo que necesites para comer y vestirte, libre de tener
que pagar cuentas y cumplir cualquier otro tipo de obligación que no sea la que
exige tu mera subsistencia, lo cierto es que tus opciones en la vida son fundamentalmente
dos:
trabajar para un jefe o tener tu propio
negocio. Ambas tienen sus propias ventajas desventajas y ambas por igual
pueden contener la semilla
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