Es muy fresco este Gordo. Ya con visa en mano, agarra el celu y me
textea apresuradamente para avisarme que se va a quedar unos días en
Santiago a visitar a unos amigos del colegio ¡Pamplinas! Como si yo no
conociera a este patudo ex capitalino asiduo a las discos gay de
Bellavista. Y no me molesta tanto la certeza de que en este preciso
momento se encuentra bailando como yegua loca en el Bokhara o algún
antro aledaño al zoológico -¡sin mi! -, como el hecho de saber que a la
salida va a pegarse el bajón de la
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