En uno de mis tantos encuentros con una sobrina, le indicaba que valía la pena sentir, pensar y actuar en favor de la naturaleza.
Por ejemplo cuando se acerca la temporada de huracanes en el Caribe (mi sobrina vive en la ciudad de Santiago de Chile), debes hacer que tu corazón sienta los beneficios del agua en tu cuerpo, pensar lo interesante que es beber agua y cuidar aquel elemento vital. Así a la distancia las aguas caribeñas sentirán tu presencia y deseos hermosos y, en vez de calentarse más, se enfriarán. Después terminas agradeciendo.
De inmediato ella consultó: "tío,
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