Desde la infancia que observaba a mi padre, una vez que llegábamos a la casa de mi abuela materna, que ingresaba directamente al fondo del patio a sacar tunas. Su suegra le decía: “usted es el único que las come yerno, saque no más pues”.
Ya crecido observaba que algo más que el dulce sabor tenían las tunas.
Escuchando a mi directora de escuela ayurvédica, indicaba: “…ustedes como país son privilegiados en el tener esta fruta llamada tuna”.
Conversando con un trabajador social me indicó lo siguiente: “¿ha comido la hoja de las tunas?”
El fin de semana pasado, me
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