Por doña Cocoroca.
Cuando chica siempre me decía a mi misma que nunca, jamás iba a ser una bruja con mi esposo. Hoy que ya soy adulta debo admitir que a veces es inevitable.
Porqué será que los hombres en materia doméstica hacen casi todo mal (no hay generalidades, pero si estadísticas). Muchas veces tienen la sincera intención de ayudar, pero no hay caso, no queda tan bien como si lo hiciera una.
Por ejemplo mi esposo. Le pedí que mudara a la guagua mientras yo hacía el almuerzo. Era solo quitarle la ropa de la cintura para abajo,
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