Qué
complicado esto de las patentes de alcohol. Asumo que llevamos casi un año
vendiendo café con malicia ilícitamente pero, en nuestra defensa, hemos
intentado por todos los medios posibles conseguir la bendita patente para salir
de la clandestinidad y poder vender los tragos en vaso, como corresponde.
Además, ahora resulta que las tonteras estas son intransferibles (me costó
hartas lucas enterarme) y la Ilustrísima Municipalidad ya no las orotga a los
establecimientos más nuevos, por cuestión de cantidad de patentes por número de
habitantes de la comuna y todo el cuento. Pero, o sea ¡hello! Nuestra recatada
y mayoritariamente
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