Tal vez sea que mi cultura es propensa al matriarcado y la de Eleusis fanáticamente patriarcal que pronto nos separamos para siempre.Nunca soporté –porque es a todas luces impropio - que fuera una especie de geisha, pronta a cualquier gesto mío de necesidad. ¿Qué yo tenía hambre? Allá estaba ella metiéndose en la cocina incluso hasta altas horas de la madrugada para cocinarme algún plato suculento. ¿Qué yo quería tabaco? Se echaba mi mujer a caminar kilómetros y kilómetros (no le gustara que me gastara mis ahorros en locomoción o "en tonteras" como decía) hasta llegar a la mejor tabaquería
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