La primera vez que me vine a Santiago a vivir, fue el 2004. Echado
una noche en el living de la casa, y después de varias piscolas, un
amigo me dice:
- ¿Vamos a comer un as?
Mente nortina, sin noción del asunto y me dejo llevar no más. En el
camino me explican que es un completo pero en lugar de vienesa lleva
churrasco, algo nunca antes concebido en mi mente, donde el as no
existe.
Por caminos extraños recorro la ciudad a la hora del trasnoche, son
las dos de la mañana más o menos y parto de
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