Parafraseando uno de los temas centrales de aquella película que tantos nudos ató en nuestra garganta durante la niñez, diré que
esta noche es para escribir.
Sí, es noche, y es tarde. Mis antepasados se desvelaron pintando telas gigantes, reproduciendo consignas inmortales...; yo no. Yo estoy pintando unas tiernas letras en un estandarte que llevaremos en una piadosa procesión. Digno representante de mi generación (ni de la de antes, ni la de después) vivo escondido en pequeñas labores.
Pensaba en estas introducciones mientras prendía la estufa. Gastaré parafina, gastaré té y azúcar, pintura, electricidad, y tiempo. Y sin satisfacción siquiera.
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