El domingo fui con una amiga a almorzar al
restaurant "El Cesar" de Zapallar, ya conocido, con buenos platos, precios razonables y vista insuperable. Hasta el momento de pedir el café, todo bien. Estabamos en eso cuando sentí que algo me mordía el pie, por debajo de la mesa (por suerte andaba con zapatillas). Pensé que era uno de los numerosos perros de los clientes que se pasean "como pedro por su casa" en ese lugar, situación que ya es desagradable. Al mirar hacia abajo no veo nada, pero abajo de la mesa de al lado, que estaba desocupada se
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