En los países latinoamericanos más pobres abundan los niños predicadores, pero el caso de este niño peruano debería preocuparnos a todos, pues si un niño de sólo ocho años es capaz de apropiarse de la atención de un público numeroso de fanáticos evangélicos, que le aplauden reforzando su psicopatía que recién comienza a manifestarse, no deberíamos extrañarnos que en un futuro no muy lejano tengamos de presidente del Perú a un manipulador tan hábil como lo fue Adolfo Hitler en Alemania.
Y para terminar copio aquí un breve texto de una mujer que privilegia a la racionalidad contra las creencias
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