Más o menos, son once mil los kilómetros que me separan de mi Santiago querido. Serían más de seis viajes a Huara porque los once mil son en línea recta, no en kilómetros de vía por Latino América. Pero gracias al Internet, a su bendito MSN y este sitio virtual y otros bares amigos, esos kilómetros son tan sólo unos segundos viajando en kilobytes. Así, leo el diario todos los días, manteniéndome al día en lo que a gatas, esquizofrénicos y granjeras se refiere (El Televidente es uno de mis narradores favoritos), siguiendo la odisea de Aucán y las peleas
... Leer más