Todo
comenzó cuando yo era niña y mi madre cantaba la canción - historia del
patito que se enamoraba de una amapola alta, alta. alta...
El
problema fue que mi madre nunca me cantó más que la primera estrofa y
parte del estribillo, una y otra vez, y en mi infancia no supe qué pasó
realmente con el patito enamorado de una flor-jirafa a la que sólo veía
desde el suelo.
Hace unos meses en la entrada de la casa,
donde estaciono el auto, aparecieron un montón de amapolas de todos
colores. Allí me acordé de la canción... pero sólo
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