Odiado y despreciado padre:
Te ruego me maldigas y oigas mis suplicas.
Se que me enviaste a sembrar odio e ira a este rincón de soberbia. Pero he aprendido azotado con crueles burlas, desprecios y denigración que aun soy un niño de pecho comparado a ellos.
Esta misión aparentemente fácil que me encomendaste ha sido una condena más dura que estar en casa y un celestial fracaso.
Esta especie no se asusta, ni doblega. Su mente irrazonada y subdesarrollada de tino y sentido la hacen inmune a nuestro poder. Prudencia integración no están en su léxico.
Son dioses creadores de
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