Dicen que el tiempo todo lo arregla. Dicen que no hay mal que por bien no venga.
Un dia caminando por concha y Toro me percaté de la cantidad de personas que piden dinero, de minusvalidos o ancianos sentados en las escaleras de los locales comerciales. No sabia muy bien que hacer o que pensar, ya que cuando era pequeño, en Concepción, existía gran cantidad de indigentes que todos los días pedían monedas, con que fin, no lo sé... sólo sé que no tenía mas que $100 para darles.
No quiero ser pedante,ni clasista ni nada por el estilo, Sólo
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