La Kabbalah nos enseña que el universo no comenzó con un átomo o con una partícula subatómica, si no más bien, con un pensamiento de Dios. Este pensamiento de creación veía un mundo en el cual todo ser humano disfrutaría felicidad absoluta y plenitud, libre de cualquier tipo de caos o dolor. Esta es la intención y el deseo del Creador.
Para que nosotros podamos manifestar plenitud completa necesitamos evolucionar para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Necesitamos borrar la negatividad e inyectar Luz en los espacios de oscuridad de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Es por este
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