Ayer te vi caminando por la vereda de enfrente, tu no me viste, simplemente caminabas, con ese desparpajo que te ha caracterizado, por lo menos desde que te conocí.
No recuerdo muy bien como empezamos a hablar ese día, los detalle no son mi fuerte, sólo recuerdo que había bulla, que me costaba un poco entenderte, que hacia frio, que estabas sola.
Aún hoy en día, cuando sólo te miro de lejos, extraño los numerosos cafés que nos tomamos en diferentes localcitos de valpo, empezamos en el que está al frente de la plaza del Neptuno, el último lo tomamos
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