LXIXQué nos buscas, oh mar, con tus volúmenesdocentes! Qué inconsolable, qué atrozestás en la febril solana. Con tus azadones saltas,con tus hojas saltas,hachando, hachando en loco sésamo,mientras tornan llorando las olas, despuésde descalcar los cuatro vientosy todos los recuerdos, en labiados platelesde tungsteno, contractos de colmillosy estáticas eles quelonias. Filosofía de alas negras que vibranal medroso temblor de los hombros del día. El mar, y una edición en pie,en su única hoja el anversode cara al reverso.
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