¿Cómo no iba a estimar a César Clausulo Bufón, señor juez? Si desde que nos conocimos, una lejana tarde cazando cangrejos en un río cerca de nuestro pueblo, nos hicimos inseparables. Nos llamaban “hermanos siameses”, imagínese. ¡Si supiera las aventuras que vivimos juntos! Y éramos tan amigos que ambos decidimos irnos a la capital y estudiar la misma carrera de relator deportivo. Entonces todo fue bien hasta que, ya egresados, nos pusimos a trabajar en radios distintas. Yo, para marcar diferencias con el resto, empecé a idear frases como: “¡Se embetunó los pies con sangre rival!!”, “¡usted sigue los hilos
... Leer más