Darío dijo:
Creemos que tomamos nuestras propias decisiones, pero también estamos,
como los perros de Pavlov, amarrados al collar del condicionamiento
familiar, social, educacional, y comunicacional, gobernados por
mandatos y creencias que no se han originado en procesos cognitivos
superiores sino en “la campana de Pavlov “, representada por el
múltiple condicionamiento a que estamos expuestos en virtud de
múltiples fuentes interesadas en poseer nuestros cerebros y así
determinar nuestra conducta para hacernos comprar desde un mp3 a un
candidato a la presidencia de un país. Pues claro, si no fuera así no
se necesitarían 700 millones de dólares para
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