Mi Odín precioso, es la viva prueba de que los animales tienen sentimientos y se pueden morir de pena... Recuerdo que cuando yo estaba triste, él tenía esa gran capacidad de saberlo... entonces de un brinco se subía a mis piernas y comenzaba a hacerme mucho cariño y con estos cariñitos y su ronrroneo tierno, él hacía q me ponga a pensar en otras cosas y se me pase la pena... Él se enfermó cuando yo tuve una licencia médica por 11 días y nos tuvimos q separar ese tiempo, a nadie le quizo recibir la comida, luego ... Leer más