Las tres palabras la congelaron. Combinadas se hicieron sentir en los oídos de la joven Faumelisa como si fueran la receta de una infusión amarga o el oscuro conjuro del desprecio.
-¡India boca chueca!- escuchó que le gritaban desde una sala del segundo piso de su liceo, el Fray Camilo Henríquez de Lanco. Alumna de primer año medio, recién había salido de clases y caminaba a tomar el bus que la llevaría hasta el kilómetro 14 del camino a Panguipulli.
La garita de madera levantada en ese sitio era el hito de partida de una caminata de unos 20 minutos
... Leer más