Se me ha hecho obsesiva mi antireligiosidad, por mi incapacidad de aceptar que la sociedad en su conjunto haya caído en esto tan grotesco de creer en cuentos inverosímiles, y de haber asignado autoridad moral a una cáfila de abusadores para que les aconsejen el camino correcto, cuando, todo el mundo lo sabe, estos consejeros son seres terriblemente perturbados.
Es una obsesión para mí ver cómo se enarbolan párrafos de la Biblia y se dice que es Palabra de Dios.
Es una obsesión ver a tanta gente tan desorientada y confusa porque los han atiborrado de creencias incomprensibles, tanto que
... Leer más