Gracias a la impecable gestión de gobierno ahora se audita el cumplimiento de contratos licitados a terceros, para impedir que se gasten los fondos asignados a las reparticiones públicas pagándole a la empresa de un amigo, devolviendo favores políticos o triangulando para llenarse el bolsillo.
Por supuesto hecha la ley, hecha la trampa: lo que se hace es entregar informes de mentira para que quede constancia de la entrega, el timbre de recibido en el sobre y se pague por nada. A veces el verdadero informe se entrega días después (y de este modo la entrega simbólica es sólo un
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