Estuve visitando mi madre en el
campo, como hago de vez en cuando para que me regaloneen. Ciudad serrana, frío
rico de noche, me meto en la ducha caliente para relajar. Pasados unos 20
minutos no muy ecológicos, pregunto a mi progenitora: Mamá, ¿cuál es el tiempo
límite pá ducharse? A fin de cuentas, en esos tiempos de calentamiento global y
toda la weá de desarrollo sustentable ya me sentía sumamente culpable.
- Pero, si ya sabes que no hay
límite, mijito. – fue como me contestó.
Hagamos un pause para que les cuente
por qué su respuesta no podría
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